SuperHandball Magazine en MLA
Lima 2019 6/8/2019

No fue magia (FUE TRABAJO)

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Román Bravo

Después de casi una década con Dady Gallardo al mando, en lo que se recuerda como la etapa más exitosa del handball argentino, Los Gladiadores necesitaban un cambio. Precisaban otras formas, un capitán diferente a la cabeza del barco y dar un paso más adelante. Se encontraban como en una meseta. Lógico. Tras tantos logros y con gloria como hermosa costumbre, la selección andaba pidiendo una pequeña revolución, un sacudón, para generar nuevamente ese espíritu súper ganador y seguir creciendo como equipo.

Alguien pensó en Manolo. No sé si fue el mismo Dady que lo recomendó o a quien se le ocurrió, pero levantaron el teléfono y lo llamaron. Que sí, que no, que Brasil se metía en el medio, que se estiraba la contratación. Al final, llegó el español a mitad de 2017. La historia es conocida ya para todos ustedes. Duró un año viviendo en el país y se fue a Bielorrusia, para ahora seguir su carrera en León con el famoso doble comando. Una deuda económica que se pudo saldar, un arreglo con la CAH y a continuar a la cabeza de nuestra selección.

No hay fórmulas mágicas, amigos. Nada asegura nada. Con Manolo trabajando todos los días en el CeNARD, Argentina fue oro panamericano en Nuuk. Con Manolo jugando con el joystick de la Play Station en León, Los Gladiadores se colgaron la dorada en Lima. La frase reza que "La única verdad es la realidad". Y la realidad es que este tipo, con su cuerpo técnico, labura como el que más. ¿Qué es trabajar? Engloba todo. No solamente es entrenar. Es estudiar, es planificar, es convencer al jugador, es seguirle la carrera en Europa, es saber cómo están los del medio local, es juntarlos a todos y saber ensamblar las piezas, es sacar lo mejor de cada player, es mantener a 20 tipos con la ilusión de estar en una lista. Es saber jugar con las estrellas lesionadas. Es renovar, es dar oportunidades, es mostrar caras nuevas, es apostar al futuro, es confiar en la experiencia. Es saber basarte en el pasado y proponer pequeñas revoluciones. Es ser intenso cuando hay que serlo y ser calmo cuando la situación lo amerita. Eso es trabajar.

Está claro de que a Diego Simonet, Federico Pizarro y el "Colo" Vainstein no los tuvo que convencer Cadenas de que se maten para llegar a Lima en su mejor forma posible tras sus respectivas lesiones. Es obvio que semejantes 3 bestias competitivas, con hambre voraz de gloria, se enchufan solos. Quizás sí tuvo que ver el español en contagiar a Carou para que, con casi 40, el pívot siga al máximo nivel posible. Pero si algo no permite dudas es que el entrenador supo cómo utilizarlos a todos, supo cómo colocarlos en el 40 x 20, supo cómo juntarlos. ¿O no recordamos como en Groenlandia Argentina barrio a Brasil con un Maciel descomunal y con Pablito Simonet y el Pizarro zurdo actuando de Batman y Robín? Ahí se ve la mano del DT. Claro, Superman no estaba en aquel momento crucial. Por suerte, ayer Clark Kent llegó a vestirse justo para la ocasión y armó un desparramo. Diego Simonet, el ratito de la cabeza mágica de su hermano Sebastián y el superheroe alemán en el arco, finalero como pocos, fueron top. Y no quiero olvidarme de un tal Federico Fernández, que rinde 10 puntos desde hace 10 años con una regularidad despampanante.

Argentina cambió. Para bien. Mejoró, es la palabra justa. A lo que había dejado Dady, el de León le dio un plus. Y mezclando eso en la coctelera handbolística, se conformó el doble oro continental. Milano acá, Manolo en Europa, es el presente. Cadenas residiendo en Buenos Aires fue el pasado cercano. Y ambos estilos funcionaron. Puede gustar más o menos, pero al míster lo trajeron para mantener a Argentina en los Juegos Olímpicos y el hombre, sacándose la espina del 2016 con España, cumplió el objetivo. En el país más resultadista del mundo, ¿Habrá alguien que se queje?

Argentina le ganó a Chile. 2 veces. A la Chile que limpió a Brasil. A la verdeamarella, para el que diga que no le ganó, le pasó el trapo en la final del viejo Panamericano. Hoy nuestro equipo nacional es rey de América x 2. Cuando llegó Cadenas, la plateada del 2015 y el bronce en 2016 aparecían como últimos resultados. Si no queremos ver evolución, no la veamos. Si no nos gustan las formas, no las compartamos. No creo que Los Gladiadores se hagan mucho problema. Argentina compite y gana. Argentina crece y sueña con tener una gran actuación en los Juegos Olímpicos. Parafraseo un rato, NO FUE MAGIA. Fue trabajo. La única fórmula que siempre da resultados. Lo demás es todo chamuyo argento.

Foto: Lima 2019

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