SuperHandball Magazine en MLA
LHC 6/2/2018

“Darle una nueva forma a Unlu es un desafío”

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Juan Manuel García

Elio Fernández se convirtió en el nuevo entrenador del conjunto de San Fernando y su expectativa para esta nueva etapa “es hacer algo grande” con un equipo que viene de ganar casi todo en los últimos años.

En la vida de toda persona, llega un momento en que debe renovarse y buscar otros rumbos y diferentes desafíos. Este es el caso de Elio Fernández, que tras la experiencia en SAG Villa Ballester, un ciclo muy exitoso y lleno de logros (10 títulos entre torneos metropolitanos, Súper 4 y Nacional de Clubes), tomó la decisión de ponerle punto final a la etapa en el Rojo y empezar una nueva aventura como entrenador de UNLu.

En una charla exclusiva con Superhandball, el Gallego hizo un balance del trabajo en el conjunto alemán en el que pudo “disfrutar y crecer como entrenador” y contó sus primeras sensaciones como nuevo director técnico de la entidad de San Fernando, lo que para él significa “volver a casa”, en dónde tendrá la posibilidad de dirigir a sus tres hijos (Sebastián, Juan Pablo y Federico).

- ¿Qué le dejó su paso por SAG Villa Ballester?
- Pasar, armar y ser parte de ese gran equipo, que desde 2012 hasta ahora estuvo en los puestos de vanguardia, me hizo disfrutar ser parte y crecer como entrenador. Yo le di mucho, todo lo que tenía a ese equipo y a la vez, ellos me dieron mucho a mí y me hicieron mejor entrenador. Fue un proceso increíble, muchos campeonatos, muchos desafíos, muchas veces reinventar el equipo con la partida de jugadores claves. En fin, una experiencia única. Agradezco a ese club maravilloso, a la subcomisión, a mis amigos incondicionales y a todos los jugadores que pasaron por mis manos todo este tiempo.

- ¿ás allá de los desafíos que tiene por delante Villa Ballester este año, como el Panamericano y Nacional de Clubes, ¿sintió que ya era un ciclo cumplido?
- Sí. Creo que ya había cumplido con mis expectativas para un ciclo de 6 años. Quería que termine bien. Ni yo ni mis jugadores merecíamos otro final. En 2017 salimos campeones en el Nacional de Clubes y la frutilla del postre fue salir campeones del Súper 4. Creo fue un buen final para esta película. Tengo un gran afecto por estos chicos, por los más grandes, soldados de tantas batallas, y por los más jóvenes, que uno los protege como un padre. Cuesta cortar ese cordón. Pero creería que fue una decisión justa y valiente a la vez. Una vez les dije a un grupo de jugadores nunca hay q irse de Balle. Yo traicione esa máxima, pero, a mi entender, era necesario.

- ¿Qué le genera este nuevo desafío que es UNLu?
-Muchas cosas. Dirigir un tremendo equipo y darle una nueva forma, es un desafío. Entrenar a mis hijos y a tantos chicos que los vi casi nacer. Volver a mi casa, lugar donde me formé primero como jugador, después como entrenador y como persona, que es lo más importante. Me genera una gran expectativa y mucha ilusión de hacer algo grande. Eso me renueva en estos momentos.

- Seguramente un ciclo de 6 años al frente de un equipo, que siempre estuvo en los primeros planos y demanda mucho esfuerzo para mantenerse, genera cierto desgaste y hace analizar la necesidad de un descanso ¿Qué haya sido UNLu el que lo vino a buscar hizo olvidar esa posibilidad de alejarse un tiempo?
- Y, no lo sé. La verdad, me había planteado tal vez dejar de dirigir. Cuando no se me dio una posibilidad en las selecciones argentinas, mis objetivos en el handball quedaron un poco relegados luego de tantos años tan buenos con Ballester. Por eso, tal vez pensé en descansar un poco. Pero esto es un volver a la zona 0 y cuando emprendo algo voy hasta el límite. Espero estar a la altura y llevar este equipo a su máximo nivel.

- ¿Cuánto tuvieron que ver tus hijos?
- El desafío de entrenarlos me entusiasma, pero también están muchos amigos, compañeros de ruta del viejo CEF N°13, que están tratando de mejorar los destinos de una institución decaída. Así que pondré mi grano de arena para ayudar a levantar el handball de UNLu, sobre todo en las divisiones inferiores, ayudar a hacer crecer a los entrenadores, que muchos son chicos jóvenes y que serán los que tomarán la posta de Universidad de Luján en un futuro.

- ¿Qué piensa que tiene que mejorar el equipo?
- Es muy apresurado pensar ahora y buscar las debilidades de un equipo que ha ganado todo con Pablo Robledo. Obvio quiero darle mi impronta de defensa y handball veloz de muchas posesiones. Ojalá pueda darles esa intensidad, que los hará más difíciles de vencer.

- ¿Qué le aporta la llegada de Ignacio Pizarro a un equipo lleno de jugadores de selección?
- ¡Ufff! Es un jugador increíble, con muchas variantes, multifuncional en defensa y ataque. Creo que aportará mucho a este equipo. Desde lo personal, estoy muy contento porque quiero mucho a esa familia. Mis hijos tienen una gran amistad con Fede Pizarro y Nacho es parte de estas cosas.

- ¿En qué puesto de la cancha lo imaginas en este plantel? ¿Más como primera línea o extremo?
-No lo sé. En principio solo pienso en comenzar este proceso y lo pondré seguramente donde sea mejor para él y el equipo.

- Más allá de que pueda escuchar sus opiniones, ¿los jugadores tendrán que amoldarse a que el que define que se hace dentro de la cancha es usted?
- Dos capitanes hunden la nave. No es mi estilo hacer concesiones, soy bastante absoluto en el banco, tomo las decisiones solo, soy yo el que me equivoco en lo que aplico. Con eso contesto tu pregunta.

-Sin dudas que sus objetivos a nivel deportivo es mantener a UNLu como el gran equipo de los últimos años, que ganó casi todo...
-Sí, Pablo dejo una vara muy alta. Mi desafío es mejorar este UNLu campeón de todo. Hacerlo un equipo que pueda ganar el Nacional de este año y pueda intentar hacer historia en el Panamericano de Clubes de 2019.

- Imagino que, al momento de empezar a trabajar, se le van a venir un montón de recuerdos de su etapa en ese club y del crecimiento de sus hijos como deportistas...
- ¡Uffff! Mi vida pasó por ese predio desde los 5 años ¿Qué puedo decir? Un lugar que ha sido mentor de infinidad de jugadores, que han hecho historia en el handball argentino, muchos luego han sido entrenadores que han formado jugadores por todos lados. Es un orgullo formar parte de esta casa.

Tras la salida de Eduardo Gallardo como seleccionador nacional, Fernández fue uno de los candidatos a ocupar el puesto, que finalmente le otorgaron al español Manolo Cadenas. Y después de todo lo realizado en Ballester, Elio estaba convencido que “era el momento” para que la Confederación Argentina de Handball le diera la oportunidad de demostrar que está a la altura del cargo.

 - ¿Tenía la ilusión, con todos los logros que tuvo, de hacerse cargo de la Selección, tras la salida de Gallardo?
-Obvio. Creí que era el momento. Presente un proyecto ambicioso, no solo para la selección mayor, sino para reestructurar las bases del handball argentino, que creo que era más que necesario. Pero hubo otras opciones y no tengo nada que decir. Le deseo lo mejor a Manolo y a Guille (Milano), que los siento unos amigos, y a los están hoy abocados a las selecciones.

- Dice que sentía que este era el momento ¿Todavía mantiene las esperanzas de asumir en un próximo ciclo o ya es un desafío que quedará pendiente?
-No lo sé. Creo que estas cosas tienen algún grado de dificultad. Uno debe actuar a veces políticamente y no es mi estilo. Yo sé entrenar, valgo por lo que soy dentro del 40x20. Y me gustaría se me mida por eso, nada más, con objetividad.

- ¿Siente que no se valoró su trabajo a la hora de la elección?
-No, se decidió por otras opciones. Supongo porque sería mejor para el handball argentino. Nadie tiene la verdad en estas cosas.

- ¿Que no se haya medido desde lo deportivo es lo que más bronca genera?
-Ahí está el tema. No creo que deba medirse desde lo deportivo. Si bien los resultados mandan, un entrenador no se mide solo por lo que gana. En Argentina hay excelentes entrenadores, jóvenes y no tanto. Como digo siempre: los jugadores argentinos que todos piden que vayan a ligas extranjeras a ser mejores, no salen de un huevo de pascua. Los forman entrenadores argentinos, de infinidad de clubes. Cada uno de esos entrenadores tienen sus virtudes. Dirigir en el handball amateur no es fácil, con 2 ó 3 entrenamientos semanales hacemos milagros. Alguien aquí me preguntó ¿cómo ves a Manolo en la Selección Argentina? Y le respondí “es Sebastian Vettel (NdR: 4 veces campeón mundial de Formula 1) corriendo con un Fiat 600, tal vez Elio Fernández o Rodolfo Jung le ganen manejando un Falcón, sabemos manejar autos viejos (risas).

- Sin desmerecer la elección de Cadenas, obviamente, pero está convencido que quizás usted o Jung eran una mejor elección para este momento de la Selección...
-No, es toda una metáfora. Qué puedo decir yo de un mega entrenador como Manolo, solo puedo aprender de él.

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