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Handball, en 1° persona 24/1/2011

"Gracias a Dios no es un sueño"

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Adrián Pisani (desde Alemania)

¿Como explicar con palabras lo que esta selección argentina nos está entregando? Es realmente difícil en un país tan exitista como el nuestro, en el que una derrota o un resultado inesperado, logra inexplicablemente que la gente hable de fracasos, desilusión y decepción, describir ciertas actuaciones.

Ejemplos de esto encontramos muchos: Perder en cuartos de final en el mundial de fútbol o no tener 3 tenistas en el top ten como hace algunos años, son solo algunos de ellos. El común denominador de la gente no analiza las causas de dichos resultados, sino que se limita a comentar el resultado, es decir que tal o cual jugador no estuvo en su nivel, o cualquier otra excusa que oculte la verdadera razón de dicho acontecimiento.

¿Cuantas veces los que somos fanáticos de este hermoso deporte, tuvimos que explicarles a amigos y familiares, por qué Argentina no le gana a Corea o por qué pierde con Arabia Saudita? Cómo cuesta mantener la paciencia, cuando la gente que no conoce las limitaciones que estos jugadores afrontan desde jóvenes a la hora de practicarlo, critican o juzgan su desempeño.

La ausencia de una liga nacional como en el básquet, la escasez de recursos económicos y la dificultad que tienen muchos clubes de por ejemplo, contar con los materiales necesarios para llevar a cabo un entrenamiento, nos permite decir con orgullo ante la mirada incrédula de los demás, que Argentina está por primera vez en la historia, entre los primeros 12, sin importar las derrotas contra Croacia y Dinamarca o lo que pase de ahora en más.

¿Cómo se ve desde afuera?

Aquí en Alemania, todas las carencias anteriormente mencionadas no tienen lugar en una sociedad con otros recursos y donde los jugadores, ya sean amateur o profesionales, tienen todas las condiciones necesarias para poder pensar solamente en jugar. Es extraño entonces que Argentina sea el único equipo no europeo que haya pasado de ronda, pues la infraestructura de estos países desarrollados, difícilmente llegue algún día a nuestro país. Aún así, con coraje, técnica, inteligencia y un corazón que solo le he visto a “Los Pumas”, estos chicos consiguieron lo que, hasta ahora, nadie había logrado.

Luego del partido Suecia-Argentina televisado en vivo para toda Alemania, y casi entre lágrimas por aquella victoria histórica, tuve que responder varios llamados telefónicos de compañeros de equipo y rivales, todos ellos europeos, fascinados por el nivel que Argentina está demostrando. Preguntas como: “que tengo que hacer para conseguir la camiseta del nuevo Ivano Balic”, en referencia a Diego Simonet, fueron frecuentes. Ni comentarles, las “chicaneadas” en referencia al mejor jugador argentino del mundial, Matias Schulz. Frases como: "les prestamos un arquero alemán para el mundial”, endulzaban mis oídos! Todos preguntaban donde juega tal o cual jugador, y por qué no mostraron en mundiales anteriores, ese juego tan lindo, aguerrido y desfachatado.

Los periodistas alemanes resaltaban ante la falta de información, que un jugador argentino, Maxi Ferro, juega en Alemania en la "Oberliga”, la tercera división de dicho país, sorprendidos de que un jugador de ese liga juegue este tipo de partidos y esté a la altura de las circunstancias.

¿Quién te quita lo bailado Argentina?

Si bien ayer ante Croacia, uno de los mejores equipos del mundo, se perdió categóricamente, hoy, mejorando notablemente el nivel, se perdió ahí ante el primer clasificado para las semifinales.

Entiendo la bronca de los jugadores, a nadie le gusta perder, pero el sólo hecho de ver festejar de tal manera a los croatas y daneses, indica que las cosas se están haciendo muy bien. Estos chicos no saben todavía lo que lograron, ni lo sabrán en unas semanas.

Todo equipo lleva su proceso de maduración, y sabemos que algunos jugadores se van a extrañar como es el caso de Eric Gull, y como se extrañaron en el pasado los gloriosos hermanos Canzoniero o el magnífico Martín Vizcovich. Uno se asombra al ver a “Cogote” Kogovsek, el “Pupi” Zanetti del handball, correr como si tuviera 20 años, se nos eriza la piel al ver a Gonzalo Carou batallar en el medio de la defensa como si fuera un gladiador, y reconforta saber que Federico Pizarro puede suplantar a “Cogote”, o que “Chuky” Canepa dando el salto a un equipo europeo, puede ser el reemplazo del infaltable Gonzalo, emblema de la celeste y blanca en la última década.

Muchachos, pase lo que pase tienen que estar orgullosos de lo que lograron. Tanto el cuerpo técnico (profesional como pocos) como los jugadores dejan la piel en cada entrenamiento y eso queda reflejado en la cancha. Este grupo de amigos logró algo histórico y todos deberíamos agradecerles una y otra vez, tales logros. Esa es la mejor forma de motivarlos a seguir entrenando y mejorando.

De pie argentinos, están en presencia de la generación dorada del handball. Aplaudan, rían, lloren y festejen con ellos. Esto es solo el comienzo de una hermosa historia, que gracias a Dios no es un sueño…

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