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Buenos Aires 2018 16/10/2018

Historia desde cero

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Luciano E. Giliberti

Las selecciones juveniles de beach handball el sábado en los Juegos Olímpicos de la Juventud lograron dos medallas históricas con el oro de las chicas y el bronce de los varones. Una de las coincidencias y particularidades de los dos equipos, además de los podios, fue que sus jugadores/ras hace sólo 3 años que están jugando al beach handball y que para hacer historia debieron aprender desde cero los conceptos básicos del deporte.

“Fue muy difícil el paso al beach. Arrancamos en 2015 sin saber las reglas, algunas ni siquiera sabían la existencia del deporte”, explica Caterina Benedetti, una de las figuras de las Kamikazes, después del entrenamiento abierto que realizaron ayer las selecciones argentinas en el Parque Sarmiento.

“Cuando me convocaron no sabía las reglas, nada”, reconoció Nicolás Dieguez, que pasó del gimnasio a la arena casi de manera casual. “Soy de Mendoza y allá casi no existe el beach. Hace 3 años el entrenador, Daniel Zeballos, fue a un torneo que se organizó para que pudiera ver jugadores. Ahí me vio y me citó”.

Distinta fue la situación del neuquino Nicolás Millet: “En el verano en Neuquén se juega mucho beach handball. Un grupo de amigos de ahí me dijo que probara porque justo estaban empezando a armar las concentraciones de este equipo y cuando arrancó el proyecto le di para adelante”.

La acción más espectacular y llamativa, especialmente para los nuevos espectadores, del beach handball es el giro, que en caso de ser gol vale doble. En ese punto fue el más difícil de incorporar para muchos de los jugadores y jugadoras. “Me costó un montón adaptarme a la arena, pero el giro fue lo que más difícil. Para perfeccionarlo habré estado más de un año. Algunas lo pudieron agarrar al toque y otras no tanto”, describe la jugadora de Sedalo.

Dieguez recuerda que cuando empezó tampoco sabía cómo ejecutar el lanzamiento distintivo del beach handball y debió pasar un largo período de adaptación.

Tres años después de haber pisado por primera vez la arena para jugar al handball, los jugadores y jugadoras produjeron un impacto a gran escala que tuvo una repercusión mediática inusitada sólo comparable con el oro de Los Gladiadores en los Juegos Panamericanos de 2011 en Guadalajara, que significó la primera clasificación del handball argentino a los Juegos Olímpicos.

“Nos sorprendió que hubiera tantos medios. Nunca nos había pasado, así que fue muy chocante. Nos invitaron de TyC Sports y Telefe, vino TN. La verdad que muy contentas y siempre llevamos la medalla para mostrarla. Nuestra entrenadora fue acomodando los horarios para cada una para no mezclarnos”, comenta Benedetti.

Para mantenerse alejado de lo todo lo que se generaba alrededor de ellos los jugadores estuvieron desconectados de las redes sociales porque dejaron de lado sus teléfonos por decisión propia. “En la última gira por Brasil le dijimos al entrenador que no íbamos a tener los celulares y el técnico lo aprobó. Lo usábamos sólo 2 horas por día. En la Villa Olímpica dijimos lo mismo y desde el primer día estuvimos con esa regla. Fue una idea nuestra” comenta Dieguez.

“El entrenador armó un grupo de whatsapp con los padres y si tenían alguna duda podían consultar ahi. Eso ayudó a aflojar las presiones”, afirma Millet.

Una situación similar sucedió en 2016 con las Leoncitas en el hockey sobre césped cuando ganaron el Mundial en Santiago de Chile. Por pedido de los entrenadores, el plantel dejó de lado los celulares durante las dos semanas del torneo. Si bien esa decisión no fue un factor determinante en la conquista, si ayudó para no perder la concentración y lograr el objetivo deportivo.

En el caso de las chicas, el celular se apagaba entre medio de los partidos cuando había jornadas dobles: “Estábamos en la carpa de atletas y todas guardábamos los celulares y los prendíamos después”, revela Benedetti.

El beach handball en Buenos Aires 2018 causó una exposición y una convocatoria impensada para un deporte que se juega en el país desde fines de la década del 90 y que desde hace una década está teniendo una organización estable de parte de la Confederación Argentina de Handball. La especialidad que convivía a la sombra del handball indoor y que era visto como un pasatiempo, ya se desarrolla por su propia cuenta y cada vez vuela más alto.

Fotos: Agustín Marcarian/Prensa Buenos Aires 2018

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