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LO QUE DEJÓ EL AGUA 12/4/2013

Magui Decilio, en primera persona

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ignacio.juliano@superhandball.com.ar

Distribución de culpas. Dedos que apuntan y señalan. Catástrofe climática por un lado y falta de accionar político por el otro. Los estragos ocasionados por las inundaciones tanto en Buenos Aires como en La Plata tratan sin duda de una tragedia que marcó a fuego la agenda de los medios en las últimas semanas.

Cuando todavía se siguen contando víctimas fatales en la Ciudad de las Diagonales, distintos sectores del oficialismo, la propia oposición y los mismos medios de comunicación siguen haciendo bandera política en pleno desastre nacional.

Mientras tanto, son los mismos damnificados quienes le ponen el pecho a la situación, quienes que con la frente en alto rescatan lo que queda de sus casas y ayudan al prójimo. Es el mismo ciudadano argentino el que colabora desde el lugar que puede con distintas donaciones y es el propio hijo, hermano, amigo, padre, madre y abuelo quien llora a los que ya no están.

Claro que Provincia, Ciudad y Nación toman cartas en el asunto y dicen presente asumiendo la responsabilidad social que les corresponde en este estado de emergencia. Pero lo lamentable, lo repudiable y lo vergonzoso es lo mencionado anteriormente: el simple hecho de buscar culpas y de actuar en reproche a lo que no hace el de enfrente.

Y ahora, Santa Fe. En poco más de dos horas cayeron más de 100 milímetros. Hay calles y viviendas anegadas y el transporte público no funciona. Esto pasa, va a seguir pasando y no trata de buscar responsables. Trate de la gente, del ciudadano que trabaja todos los días y que paga sus impuestos. El que se banca que le metan la mano en el bolsillo y lo peor, el que sabe que está librado al azar y a la buena de Dios para no perder todo. Incluso, la vida.

En el mundo del handball, Femebal decidió suspender durante la primera fecha, todas las actividades del club Estudiantes de La Plata en esta primera fecha. A su vez, hubo un minuto de silencio en cada partido por las víctimas fatales.

Magdanela Decilio, vecina de La Plata, jugadora de Estudiantes, de la Selección, y con nombre propio en el ambiente del balonmano, es una de las tantas damnificadas en la Ciudad de las Diagonales. Haciendo eco de una cuestión nacional, Handball de Primera dialogó con Magui. La jugadora contó su experiencia personal, la cual, viendo el vaso medio lleno, solamente trata de pérdidas materiales.

“Entro muchísima agua en casa. No tanto como en otras casas de amigos, que entró hasta dos metros. Pero en casa entró poco más de un metro. Fue bastante caótica la situación. Pero bueno, uno va saliendo de a poco, uno trata. Quizás, me mata un poco mis viejos, que ellos han hecho mucho todo a pulmón, la casa. Son cosas que de a poco se van solucionando. Lo importante es que nosotros estamos bien. Lo otro va y viene. Uno con el tiempo irá reponiendo las cosas, juntando y arreglando la casa. Por lo menos tenemos las paredes, tenemos el techo y cosas que pudimos recuperar. Eso es lo importante”.

Que una casa tenga más de un metro de agua no solo implica la devastación de casi todo su contenido, sino también sus consecuencias cuando el agua ya no está. Entre ellas la humedad, la suciedad y las enfermedades emergentes.

“En frente de casa, a unos cuantos metros, pasa un arroyito que se inundó y se rebalsó. Es agua estancada, agua podrida. Es bastante fulero el tema. Todavía no podemos vivir en la casa por el olor que dejó la humedad en las paredes y un montón de cosas. Con mi familia estamos distribuidas en casa de mis hermanas. Yo no había tomado dimensión de todo esto hasta que un día prendí el noticiero y vi lo que era La Plata”. Decilio vive en el barrio de Villa Elvira, zona baja de La Plata que se vio afectada por las inundaciones.

“Nosotros nos empezamos a inundar por el baño, por lo que es cloaca. Y a la mayoría de las casas le pasó esto, no solo a la mía. Muchas casas no dieron abasto con las cloacas. La suciedad y todo lo que tenés que limpiar. La verdad que la pasamos mal. Pero bueno, estamos saliendo de a poco y de estas cosas se salen, lo importante es que la familia está bien, que de a poco nos iremos reponiendo”.

El ejercicio es sencillo, no cuesta nada. Tan solo ponerse en el lugar de quienes sufrieron la inundación. Posicionado en el living de tu casa mirá a tu alrededor e imagínate más de un metro de agua en el ambiente. Perdés todo.

“Empezó a llover. La luz nunca se cortó. Llegó un momento que entró el agua a casa y hubo que bajar las térmicas, por un tema de electricidad. Y después con linternas, tratando de recuperar y subir cosas para ver si se podían zafar, electrodomésticos, el televisor, el colchón”, recordó Decilio.

“La verdad que se ha acercado mucha gente querida y mucha gente no conocida también, que ha venido a ayudar al barrio en general. Y nos han traído bastantes cosas. A medida que uno se tranquilice, y pueda terminar con la casa, y después algunas cosas se irán comprando. Por suerte se ha acercado mucha gente a ayudar a la ciudad en general, muchas donaciones desde distintos puntos del país”.

Claro que en medio de semejante situación el deporte pasa a un segundo plano. Primero lo humano, luego lo deportivo. “Esta semana no se entrenó. El sábado se hizo una colecta en la cancha para juntar cosas con todos los jugadores de las categorías y distribuirlos a la gente afectada al club que han sufrido las inundaciones. Hay otras chicas que también se las ha inundado, que son de Los Hornos”.

“De a poquito voy a ver cuándo arranco a entrenar, pero por el momento sinceramente no puedo. No puedo irme de mi casa. En esta situación es más importante esto y es más importante quedarme en casa para arreglar todo”.

ESCUCHÁ LA ENTREVISTA COMPLETA EN HANDBALL DE PRIMERA

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