SuperHandball Magazine en MLA
MUNDIAL QATAR 2015 27/1/2015

Mejilla colorada y frente en alto

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Sebastián Simonet

No suelo ser cabulero ni tener de esas manías que hasta parecen ridículas, pero como en los dos torneos en los que escribí durante la competición (Mundial de España, y los Juegos Olimpicos) el diario de viaje, nos fue mal, preferí no hacerlo. Y se ve que dió resultado. Fue un inolvidable torneo para nuestra selección.

Empezamos con un gran empate contra el subcampeon del mundo, marcando el rumbo del torneo. Fue la primer gran bomba del mundial, la que nadie esperaba (salvo nosotros) y nos hizo darnos cuenta al nivel en el que estabamos. Sí, lo se, fuimos todo el partido perdiendo y remándola de atrás... y eso le da al partido un sabor especial.

Se nos fue por poco contra Polonia. Pagamos carísimas, las 2 perdidas de pelota y un penal errado (mala mía), en un partido que supimos llevar de las riendas hasta los últimos 15 minutos.

Necesitábamos ganar. Porque ya habíamos jugado bien, pero bien en serio. Arabia Saudita tenía todos los ingredientes para ser un partido "trampa", y lo fue durante 30 minutos (los fantasmas del 2003 no nos ayudaban). Hicimos los deberes en el vestuario, nos tranquilizamos y nos propusimos hacer lo que mejor hacemos, jugar nuestro Handball. Dicho y hecho, misión cumplida.

Tocaba jugar contra Australia para sellar una clasificación en un grupo duro, con 3 europeos de nivel, pero ganando con autoridad los otros dos. Ah, no, me olvidaba de que habían cambiado a Australia por Alemania (mala mía de nuevo)... Ahora en serio, quedaba pegarnos contra un equipo duro, que venia de racha contra los demás europeos y que quería sellar su pase como primero de grupo contra nosotros.

Y como esperábamos, fue el partido más áspero de todos: hubo más piñas, empujones y agarrones que en los otros 5 partidos juntos. Nos mató la contra, nos mató el arquero.

No quedaba, entonces, otra alternativa que sacar al menos un punto contra Rusia. Llegó ese partido para el que te preparás por meses...y en 15 minutos, por una falta totalmente involuntaria, te toca ir a verlo desde el "corralito" de la tribuna... Roja directa.

No te preocupes, está Diego en cancha, me decían mis ojos, mi mente y mi corazón. Diego venía de errar, como nunca lo había visto errar en su vida, con sus dudas (hasta los mas cracks a veces se bajonean), pero con unas ganas desbordadas de revancha... revancha que solo sabés aprovechar cuando sos los suficientemente maduro como para procesarla por dentro. Y así fue.

Ganamos. Gustamos. Matamos. Argentina estaba en octavos una vez más, pero no "una vez más cualquiera". Estos tres equipos que pasaron con nosotros, ganaron con autoridad sus tres cruces. Son potencias, son armarios, son tipos valorados como los mejores del mundo. Quizás a esto le daremos valor más adelante, seguro.

Lo que "pasa en el vestuario queda en el vestuario", pero esto me gustaría compartirlo, porque refleja al grupo. Después de que Carlos Ferrea (en representación de la CAH), el Negro, Dady, Guille, los Tordos (Doctores), nuestro guía en Qatar (Victor, un crack), y Gonzalo hablaran e hicieran un balance del torneo, en el que todos coincidieron por ser positivo, me tocó hablar a mi, como subcapitán.

No hice más que agradecer a todo el equipo: por como son, por como nos llevamos entre nosotros, porque en siete años con este cuerpo técnico, en ninguno de los infinitos viajes que tuvimos se tuvo que llamar la atención a nadie.

Eso te lleva a sentirte cómodo, a soltarte, a que cuando pedís "Montpellier Izquierda", "Tuca Derecha" o la "Cinco con Vuelta" (alguna de las jugadas), sabés que todo va a salir bien, que hay solidaridad, confianza y ayudas, que no solo tenés un compañero de equipo para darte la mano y levantarte cuando Karabatic te pasó por arriba. Tenés un amigo que te agarra de las axilas, te levanta y te dice: "La próxima te lo comés crudo".

Nos agarró Francia y nos dio una paliza. Sabíamos que podía pasar, no nos chupamos el dedo. Sin embargo, este equipo me hizo creer que teníamos chances de ganarles. Sí, a Francia, el mejor equipo del mundo y uno de los equipos más gloriosos de la historia... Si eso no es transmitir, si eso no es pasión, hambre y locura...

"Les Blues" nos dieron una cachetada, nos dieron un golpe de esos que pican, duelen y arden. Nos vamos con la mejilla colorada, pero con la frente bien en alto, sin nada que reprocharnos y con la mirada puesta en los Juegos de Toronto

¡Vamos Argentina todavía!

Foto: Sportclown - Handnews (Extraída del perfil de Facebook de Sebastián)

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