SuperHandball Magazine en MLA
Liga Nacional 30/3/2007

Pensando en frío: Lo que nos dejó la Liga

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Federico Mónaco

Sentimientos encontrados ha dejado este primer intento de Liga Nacional entre quienes nos movemos dentro del ambiente handbolístico. 
Por un lado podemos hablar de la exitosa gestión de la Confederación Argentina de Handball, encabezada por Mario Moccia, al haber logrado una liga semi-profesional en tan poco tiempo y, lo que es más dificil, haber hecho volver el Handball en "vivo" a la pantalla chica a través de canal 7 para que todos, incluso aquellos televidentes que hoy en día no tienen cable, pudieran disfrutar del desenlace directamente desde sus hogares. Podemos criticar, si queremos, detalles de la transmisión o a las figuras elegidas como comentaristas. Lo que no podemos negar es que la final de este primer ensayo, versión 2007, alcanzó a la totalidad del territorio nacional, difusión necesaria e indispensable para empezar a pensar nuestro deporte a lo grande. 

Sin embargo no todo fue color de rosas en lo que a cuestiones organizativas refiere: la inadmisible e injustificable ausencia de sponsors y publicidades por haberse disputado la final en el Cenard, teniendo infraestructura disponible en clubes de la provincia o en el interior; la falta de un servicio gastronómico que tranquilamente podía haberse concesionado y la falta de show-espectaculo, sumado a la posibilidad recaudatoria que se dejó escapar al no cobrar entrada (lo que hubiera generado los ingresos necesarios para costear la fiesta), quitaron mucho atractivo a la fase final de este certamen y dejaron al descubierto el apuro que había para jugar esta Liga en los primeros meses de este 2007. 

Al mismo tiempo la renuncia de dos instituciones históricas como lo son River Plate y Asociación Alemana de Quilmes, y el impedir a sus jugadores reforzar a otros equipos ha abierto una serie de interrogantes que deberán ser resueltos cuanto antes por parte de los dirigentes. Privarnos de ver a Juan Ojea, Christian Platti, Gabriel Canzoniero o Facundo Torres, principales referentes de nuestro deporte en el ámbito local, no resiste análisis alguno. Habrá que revisar la letra chica, las reglas y las reglamentaciones ya que este asunto trajo una cola indeseada que termina rebotando de lleno en las autridades de la Femebal. Presiones desde altas esferas hicieron que un torneo de altísimo nivel organizado en el estadio de Quilmes debiera postergarse y esto dejó en evidencia que algo en los estatutos no está bien. Es necesario que las federaciones empiecen a estar al servicio de los clubes, y no al revés, para ello los dirigentes deberán escuchar a los artífices y actores, a los técnicos y a los jugadores adaptando las reglas y los estatutos al presente que vivimos, dejando de lado la tradicional definición de escritorio que en muchas ocasiones (tal vez, como efecto indeseado) termina siendo perjudicial para nuestro deporte.

Por otro lado, frente al conflicto que ha quedado sin resolver (estamos hablando de la crisis que atraviesa la selección masculina), ésta Liga fue vista por muchos como una intentona restauradora por parte de la cúpula dirigencial de la Confederación. "Casualmente" se creó de la noche a la mañana una Liga hecha a la medida del balonmano del interior, en busca de consenso y apoyo en las provincias, en un momento en que la increible ausencia de Eric Gull en el seleccionado nacional provoca un clima de tensión general en la totalidad del ambiente. Con un reglamento controversial que permitió a los equipos de Córdoba, Neuquén y Mendoza, por ejemplo, armar verdaderos seleccionados provinciales; sumado a esto último el presupuesto altísimo que sirvió para financiar los contratos de los refuerzos provenientes de Buenos Aires, quedó a la luz que el objetivo de esta Liga estuvo puesto sobre los equipos del interior en detrimento de los equipos de la FEMEBAL, que además, no contaron con apoyo económico alguno por parte de su Federación y que, a pesar de no haber hecho uso de la posibilidad de reforzarse, vieron a priori, su cupo limitado.

La ausencia de Eric Gull (entre otros) y el mantenimiento de Mauricio Torres como DT del primer equipo nacional, sigue siendo la gran materia pendiente de esta gestión cuando restan solo algunos meses para el compromiso Panamericano. Para muchos la chance olímpica parece desvanecerse al no estar en el plantel los mejores jugadores, lista que encabezan Eric Gull, nuestro gran emblema (goleador de Asobal con el Valladolid, futuro armador derecho del Barcelona y a un paso de alcanzar la final de la Liga de Campeones, la competencia de mayor nivel en todo el globo) y que componen Andrés Kogovsek, Gonzalo Viscovich, Santiago Acetti y Sebastián Simonet, que si bien está al margen del conflicto por su corta edad, se perderá la competencia por una grave lesión que padece en uno de sus pies y que hoy lo tiene en el dique seco.

No obstante, hay que reconocer abiertamente que esta Liga ha sido un enorme primer paso para nuestro Handball: a pesar de los defectos anteriormente enumerados, la realidad indica que se terminó logrando la difusión pretendida, principalmente en el interior del país. Hubo canchas llenas en todas las fases y se volvió a contar con una televisación en vivo, algo que no sucedía desde hace mucho tiempo. La Confederación Argentina tiene ahora la gran chance de seguir con este proyecto en el 2008. Hay tiempo de sobra para trabajar, buscar sponsors y servicios para la próxima temporada. Los dirigentes deberán ponerse al servicio de los clubes y entre todos tirar en pos de un Handball mejor; de un espectáculo mediático que alcance a ser, en algún momento, de interés general. Las cartas están hechadas y hay muchas ganas en el interior del país, eso ha quedado plenamente demostrado. Habrá que trabajar duro en conjunto y para ello es indispensable que el proyecto sea de todos. Que participen activamente los clubes, los dirigentes de las federaciones, los arbitros y los jugadores.

Foto Superhandball: Aglutinamiento de jugadores en la final del certamen. La juventud de Colegio Ward dejó todo en cancha pero no pudo con la potencia cordobesa. De fondo Juani Cantore, una de las promesas del Handball Argentino: el central de Ward es primer año juvenil y ya juega en Liga.

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