SuperHandball Magazine en MLA
Bundesliga 7/1/2019

Un show alemán

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Guido Rottenbücher

Antes de fin de año tuve la oportunidad de ver desde la tribuna un partido apasionante, uno de los espectáculos handbolísticos más importantes del mundo: un partido de la Bundesliga.
 
Y no fue uno cualquiera, sino el encuentro entre el THW Kiel, el Rekordmeister (máximo campeón) del handball alemán, sumando 20 títulos de Bundesliga en su palmarés, aunque no da una vuelta olímpica de desde 2015, y Rhein-Neckar Löwen, con un historial menos llamativo, pero con un pasado reciente impactante: campeón de Bundesliga en 2016 y 2017, último campeón de la Copa de Alemania y uno de los grandes animadores de la Champions League.
Ambos rivales peleaban por mantenerse en el segundo lugar, cerca del SG Flensburg Handewitt, líder invicto en la primera mitad de temporada.
 
El partido tampoco se disputó en un escenario cualquiera, sino en el Sparkassen Arena de Kiel, con capacidad para 10.285 espectadores, donde ayer jugaron los Gladiadores ante Alemania. Para darse una magnitud del tamaño del estadio, vale aclarar que en un colmado Mundialista de SAG Villa Ballester entran apenas 3.500 personas.
 
La otra particularidad de este escenario es que además de ser imponente, todos los partidos que los Zebras juegan en la liga son a cancha llena y 9000 persona tienen un lugar asegurado por contar con un abono anual. Además, 200 entradas se reservan para el equipo visitante, cerca de 500 se reparten entre sponsors e invitados de cortesía y apenas otras 500 se venden al público en general. Esto hace que acceder a ver un partido como estos no resulte tan sencillo. Una vez superado el escollo de conseguir la entrada, lo único que resta es disfrutar del espectáculo.
 
Las puertas del estadio se abren dos horas antes de cada partido, apenas uno entra lo reciben con una revista especial que se repasa la actualidad del THW y del handball alemán en general, con estadísticas y entrevistas. En el mismo anillo uno puede participar de juegos que le permiten ganarse distintos premios, como entradas para próximos partidos (el día en el que estuve se sorteaban entradas para Alemania-Argentina, por ejemplo), además de comer y tomar algo en el patio de comidas o de comprar merchandising oficial del club en el Fan Shop.
 
La entrada de los equipos es al mejor estilo NBA: presentación jugador por jugador, entrada con luces, láser, fuego y todo el condimento propio de un espectáculo del más alto nivel internacional.

Una vez que empieza el partido sólo hace falta relajarse y disfrutar, ya que en la cancha compiten dos planteles que prácticamente en su totalidad participarán del Mundial que comenzará el jueves.
 
A lo largo del partido cada gol del equipo local es acompañado por una arenga por parte de la voz del estadio, quien dice el nombre del autor del tanto, mientras que todo el estadio corea al unísono su apellido.

Una vez consumada la victoria de los locales (31-28) siguieron las palabras de su capitán, Domagoj Duvnjak, quien, micrófono en mano, hizo un repaso del año, deseó felices fiestas al público de parte de todos los miembros del plantel y después sí, fin del show.

Para alguien que ama este deporte y que sueña con que el handball en Argentina adquiera la importancia que tiene en los países del norte de Europa, sólo queda volver al hotel y sonreír por el recuerdo imborrable que queda después de disfrutar de semejante evento.

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