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CORRECHÉ Y DENACIMIENTO 20/12/2014

Uno se va al sur, el otro se va al norte

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s.penaloza@superhandball.com.ar

Luego de haber jugado la final del Súper 4 de LHC, Manuel Correché y Javier Denacimiento, de Ward y de River respectivamente y por fiferentes motivos se alejan del club de sus amores.

Sobre la decisión de dejar de jugar en el club, Manuel comentó: “La tenía tomada hace mucho tiempo. Ahora, por temas personales, me tengo que alejar del Colegio porque me voy a vivir a Ushuaia en enero y entonces se dio todo junto. Pero bien, contento, muy contento”.

El arquero millonario, en cambio, dejará el país para irse a Europa y por eso no formará más parte de River: “Por un lado triste y por otro lado con mucha expectativa, fue una decisión un poco forzada ya que me voy del país a buscar un futuro mejor en Europa. Si bien me voy a un país donde el handball no es un deporte popular, espero que mi retiro sea solo del handball argentino y poder jugar en un futuro cercano en un club de Dublín, donde repito este deporte no es un deporte popular pero hay una liga armada y ya estoy en contacto con un club de allá para poder arrancar cuando llegue”.

Hablando sobre el último encuentro jugado para los de Ramos Mejía, Correché afirmó: “Muchas emociones pero, fundamentalmente, alegría. Estar jugando mi último partido en un marco semejante, con mis amigos en la cancha, con mis ídolos de la infancia ahí (Pucho Jung, la Garza y Gabriel Canzoniero, el Tano Platti) que, cuando era chico, los veía por TV y estar codo a codo con ellos en una cancha. Además, haber vivido 21 años de handball en una cancha de baldosas y retirarme en una con piso de goma, da la pauta que llegué a mucho más de lo que jamás pensé”. 

Defender los colores de cada una de las camisetas que vistieron fue un pilar en estos dos jugadores y así lo cuentan: “Arranqué en el ‘94 en mini siempre en Ward. Estábamos en la categoría más baja llamaba B2. Las inferiores fueron cargadas de partidos en la pelea por ascender hasta que en el 2003 ascendimos a la A en inferiores. Jugué mis dos últimos años de juniors en la A. En el mismo año jugué En Liga la Supercopa que ganamos vs. Lomas en Sedalo, siendo el primer torneo para Ward. Fue un año increíble. Ya estaba Pisani, Pucho y Tiki Jung, Acuña, Viscovich y Dante Prima como entrenador, por lo que aprendí un montón en esa época. La combinación era muy buena: un gran estudioso del deporte como Dante, los que mejor jugaban y entendían el deporte y un grupo de chicos con hambre y ganas de aprender. De ahí ya jugué en Liga y siempre lo disfruté mucho. Años buenos y otros no tan buenos, pero de todos hay mucho positivo para rescatar", fue claro Manuel.

Javier, por su lado, agregó: "Arranqué a los 10 años en River, en ese momento no había minis, arrancaba todo en infantiles, siendo Dady Gallardo mi primer técnico, a quien quiero muchísimo y siempre voy a recordar por todo lo que me dejó. Realicé todas mis inferiores allí pasando por selecciones Femebal de cadetes, juveniles y junior. En segundo año de juniors pedí el pase a Ballester, club en el que estuve 3 o 4 años, luego tuve algunos pasajes entre Platense y mi querido Dorrego, club que todos conocen y que yo, tanto como a River, llevaré en mi corazón para siempre por los buenos momentos que pasé en ambos. En 2010, después de cerrar un ascenso con Dorrego, tuve una charla con Dady comentándole que no quería terminar mi 'carrera' en otro club que no fuera River y acordamos mi regreso. Así que finalmente desde el 2011 hasta hoy en River, con la banda en el corazón para siempre".

Cuando tienen que pensar qué le han dejado a este deporte y qué les propinó el handball, ambos concuerdan en lo mismo: "Dejé salud y mucho esfuerzo. Me llevo muchas cosas pero lo mejor es la parte humana. Muchos amigos (entre gente del Ward y rivales). El handball me permitió seguir vinculado con el Colegio muchos años, jugar con mis amigos y mis ídolos de la infancia (que hoy por hoy lo siguen siendo). Me dejó la enseñanza de que el mundo no es de los hábiles sino de los constantes y laburadores. Vi pasar muchísimas personas con condiciones y facilidades para el deporte pero sin la constancia y humildad no se llega a nada", sostuvo el jugador wardense.

"Este deporte además de miles de recuerdos y anécdotas nos deja los mejores amigos, entrenar todos los días con un equipo forma vínculos que en algunos casos no mueren nunca por lo que, haber ido con miedo a ese entrenamiento en River, fue la mejor decisión que tome en mi vida hace ya 25 años. En cuanto a que le dejé al handball, no creo que haya sido un personaje gravitante, pero espero haber inspirado a algún jugador de las inferiores, haberles dejado a mis compañeros de equipo una imagen de pasión por el deporte y compromiso, con eso solo sería feliz”, sentenció el riverplatense.

Foto: Cortesía de Germán Paez (www.germanpaez.com.ar). Manuel Correche en acción.

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