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EN PRIMERA PERSONA 3/2/2011

"Niente senza gioia"

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Dante Fernando Prina

La actuación de nuestra selección nacional en el mundial de Suecia me hizo vibrar y emocionar, pues sentí que este equipo gozaba del juego en la cancha. Entiendo que ese espíritu creativo se apoyó fundamentalmente en 3 cosas: confianza, responsabilidad y mucha, pero mucha, alegría.

En la primera fase estos jugadores nos hicieron soñar despiertos. Estuvimos en la televisión, en primera plana de la prensa escrita y en cada radio que se sintonizaba.¡Qué hermoso mundial! ¡Qué lindo que cualquier futbolero te pregunte como es esto del handball!

Un análisis debidamente realizado, debería partir de un Schulz ENORME bajo los 3 palos (otro calificativo resultaría pequeño para describir la actuación de Matías en este mundial), que logró eso que tanto necesita Argentina para estar enchufado en partido: 40 % de efectividad en la valla. El párrafo aparte ante Alemania, donde se destacó a la par de Johannes Bitter, me trajo grandes recuerdos que datan de 39 años. Sí, 39… fue exactamente un 26 de marzo de 1972, en el Luna Park. Aquella noche, el arquero del Gummersbach, Klaus Kater nos rompió la cabeza a todos los arqueros argentinos, pues atajaba sin "volar" como en el fútbol.

Sigamos por la defensa, dónde un “Corazón Carou” lleno de bloqueos, en su mejor actuación mundialista, fue haciendo que el equipo gane centímetros hacia adelante, parando a ofensivas de prestigio e incluso, robándoles faltas de ataque a jugadores de mayor envergadura, consiguiendo innumerables posibilidades de contragolpe que, por el apresuramiento propio de la juventud del plantel, no se pudieron capitalizar en su totalidad. Y es allí donde creo que existe el mayor potencial, ese es uno de los detalles en los que se deberá trabajar de cara al futuro.

En el ataque posicional, la creatividad, el coraje y la confianza de estos jugadores (en si mismos) nos hicieron vivir pasajes inolvidables. La primera línea de Torrevieja (Simonet-Simonet-Vieyra) nos hace ilusionar con un juego prolijo e inteligente, que cuando madure, evitará los lógicos apresuramientos que por juventud hoy tiene esta increíble selección.

Finalmente, en el repliegue defensivo; siempre imprescindible, porque ante las potencias las pérdidas de balón son moneda corriente; se ha evolucionado notablemente: hay una mayor predisposición y una mayor anticipación, producto de la atención de los jugadores que han sabido entender su vital importancia en el trámite de un partido.

Ahora si, es el turno de analizar a los mejores productos de las divisiones inferiores. Así como en su momento se habló de Claudio Strafe y Andres Ramin, hoy Sebastián Simonet, Juan Pablo Fernandez o Diego Simonet, en su debut mundialista absoluto, nos brindaron un Tsunami de imágenes riquísimas de técnica individual puesta al servicio de un equipo, apelando a todo su talento y su magia. Los frenéticos cambios de ritmo, las fintas, los lanzamientos, las veloces penetraciones, los recuperos y los robos de balón denotan, sobre todo, coraje y valentía. Sacar con exclusiones a cuanto grandote se le puso enfrente formó parte del repertorio diario del jóven Diego en este mundial.


Perdón, olvidé a otro de los pilares. Si presumo hacer un análisis serio de esta exitosa selección, me quedaría incompleto si omito mencionar a quien, a las claras, es el ejemplo de deportista a seguir: Andrés Kogovsek, alias Cogote, el gran capitán, sigue siendo el norte de este joven plantel.

En la segunda fase de la competencia entramos a un banquete Europeo, una verdadera fiesta reservada para los grandes del viejo continente, un espacio VIP donde todo es de elite. Pero ojo, no nos colamos como la cenicienta; nos ganamos la invitación al G12 por mérito propio, ante la incredulidad y sorpresa de la prensa mundial.

Luego de la clasificación, el gran objetivo deportivo seguía siendo Guadalajara 2011 (donde el equipo intentará alcanzar por primera vez ese sueño históricamente postergado: el pase a un Juego Olímpico). Sin embargo, este jóven plantel rodó como nunca y con hambre de gloria. Incluso quienes nos sentimos dentro del “mundillo” del handball fuimos tentados a soñar equivocadamente. Pensamos que Argentina estaba hecha con su primera rueda y más aún, tras el encuentro con Croacia y con el resultado puesto. Pero iban a llegar más sorpresas, pues estos chicos NO ESTABAN HECHOS. La selección soñó, se despertó y quiso, intentó y fue por más en la práctica. Mi explicación: creyeron en ellos mismos… pero con mucha ALEGRIA.

Estamos hablando de Croacia, entre las potencias desde el 95, Dinamarca, de lo mejor del último lustro, y como si fuera poco Serbia… ¿Podía Argentina haber jugado por algo más? La respuesta es anecdótica en instancias definitorias, donde los equipos que se plantan en frente funcionan como tales desde hace años y encima, como si fuera poco, cuentan con el jugueteo arbitral, que responde por tradición a esas jerarquías previas.

Por lo logrado, por la entrega, el coraje y la “desfachatez”, el Handball Argentino ha escrito, de la mano de estos muchachos, su página más gloriosa. Ha habido otras páginas, los primeros palotes a nivel internacional, que también fueron escritos con las mismas ilusiones, esfuerzo y coraje. Por eso, todos los que de una manera u otra aportaron su grano, granito o montaña de arena, deben sentirse emocionados, orgullosos y felices por el éxito deportivo de nuestra selección, ya que indudablemente formaron parte del engranaje de esta notoria evolución.

Desde ya, hubo otras camadas doradas anteriores. ¿Pero saben cual era la diferencia con esta? La alegría por el juego, esa magia divina que se percibió partido tras partido. Ese sentimiento contagioso crea mística en un equipo con el paso del tiempo y más en una selección nacional. Se trata de la ALEGRIA DE PERTENECER, con mayúsculas; algo que es patrimonio de todo, absolutamente todo el plantel: jugadores, dirigentes y cuerpo técnico; desde ya, máximo responsable de que esto sucediera.

Felicito en nombre personal y en nombre de gran parte del mundo del handball a este equipo. Lo felicito y lo apoyo, porque este sueño que empezó no debe terminar. El tesoro que encontramos debe seguir solidificándose, porque no debe existir ni una sola selección sin alegría. Todo debe ser hecho con eso, con ALEGRIA. “Niente senza gioia”

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